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6 de enero de 2016

A fixing in a fence

— You know, a fence in lattice theory, more precisely an $n$-element fence in lattice theory, is an ordered set $\{x_1,\ldots,x_n\}$ in which $x_1$ is greater than $x_2$, $x_2$ less than $x_3$, $x_3$ greater than the next one, etc., and $x_n$ greater or less than $x_{n-1}$ depending whether $n$ is odd or even, or $x_1$ less than $x_2$, $x_2$ greater than $x_3$, etc., and its Hasse diagram looks like a zigzag.
— I see. So a defense is quite the opposite, and its Hasse diagram looks like a zagzig.
— No offense, but no!
— Exactly! (You're so emphatic, I like that.)

5 de enero de 2016

Don't be irrational

— This is Math.
— Hi, Math. So, what's your phone number?
— RATIONAL... You wouldn't like to dial forever, right?
— But...
— I know, I know, I know,...

28 de febrero de 2015

Chauve-souris

     Après de longues études durant des années, j'ai enfin compris les cris des chauve-souris: elles veulent de retour leur humanité. Lorsque tombe la nuit, elles commencent leurs chants aigûment angoissants parlant d'une sorcière et son maléfice pour chauve-sourettre les humains.

24 de enero de 2015

La ciencia adolescente

Corría por unas calles que crecían a través de todo el espacio frente a mí. Las personas corrían hacia todos lados, alarmadas, gritando, tropezando; algunas morían en la estampida con la boca sumamente abierta, en un grito ahogado, con una garganta roja, enrojecida por unos vasos sanguíneos congestionadísimos que, en ocasiones, estallaban en borbotones escarlata.
     Entre todo ese caos visual, corporal y humano, logré divisar un adolescente (o una) que permanecía quieto (o quieta), de pie, y asombrosamente intacto. Balbuceaba palabras que yo deseaba adivinar (por qué era intocable); quizá había un secreto científico en sus palabras, un secreto que mantenía el orden, la tensión, la cohesión, el determinismo (en su sentido más amplio).
     Miré sus manos, que prestidigitaban; sin embargo, no eran las manos de un mago; eran las manos de un ilusionista (un escéptico, por supuesto), un ateo.
     Sin darme cuenta, comencé a fijarme, atrancarme en mi cuerpo, perdía caoticidad: ganaba fijeza: calma pero no certidumbre... Calma pero no certidumbre... Calma

3 de octubre de 2014

Evolución

Soñaba que le nacían plumones negros, verdes y rojos sobre el lomo, agrupados en franjas verticales; que le salían plumas largas, blancas y de bordes negros en la cola, patas y brazos, a la vez que estos últimos se alargaban; que planeaba extendiendo ampliamente sus cuatro extremidades, como celebrando y abrazando la vida; que volaba de un árbol a otro bajo una trama de luces y sombras, acechando a su presa. Que volaba mucho centelleando iridiscencias.
     Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.


Nota. Hace un mes, más o menos, me preguntaron si podían traducir al francés “Nunca hubo milagro”, minificción que aparece en la antología Alebrije de palabras, para incluirla en Lecture d'ailleurs, un conjunto de antologías de distintos autores de países hispanohablantes. Dije que sí. También añadieron otras dos minificciones. Los tres microrrelatos aparecen en Lecture du Mexique en la página 341, si no me equivoco.
     También me invitaron a participar en Le livre d'or de Monsieur Dinosaure con una minificción que fuera una variación de “Dinosaurio” de Monterroso. Este fue el resultado.

23 de enero de 2014

“...'Cause it's the truth...”


Detenidamente miraba a su alrededor: las escaleras eléctricas, los aparadores, las luces. Sus ojos se detuvieron en un pequeño frasco, el cual tomó. Con un rostro ensimismado y encendido, levantó el brazo al frente y dijo “'Cause it's the truth”, presionando el botón durante medio segundo; entonces, corriendo como una caricatura altiva, atravesó el fragante rocío de Chanel N°5. Al detenerse, susurró: “...And yet, I don't wanna say ‘nude’... but... it's the truth...”.

5 de noviembre de 2012

Joining the meeting


Behind a fence, where chains are more useful than antichains, a downset and an upset were eating an ambrosial De Morgan lattice salad when the downset said to the upset unexpetedly: “I feel very, very down, my friend, very, very down.” After a final big bite of that incomplete lattice salad, the upset dually said: “And that makes me maximally upset, my dear friend.”

15 de agosto de 2012

Bonbon pluvial


     Bon bon de s'asseoir à soir dans le parc: j'ai rencontré une fille qui m'a plu, comme la pluie lorsqu'elle tombe sur ma tête.

31 de julio de 2012

Caminar en el monte

Camino en el monte. Piso las rocas. Las ramas me arañan. La piel me arde. La hierba inunda mis ojos. Novedad por doquier; plnatas hermosas, hermosas plantas: mis ojos se transforman: la actividad mental del Ser hace. Camino en el monte. Las ramas me arañan. La piel me arde. La hierba inunda mis ojos. El suelo es irregular. Arbustos me atrapan. Busco una salida, otro camino: la mente me engaña. Me caigo. El suelo me traga. Me lastimo. Mi respiración aumenta; la escucho, la escucho, la escucho, la escucho, la escucho; escucho mi respiración. La hierba, las plantas, las rocas están por todos lados. Naturaleza y Cosmos: Música. Naturaleza y Cosmos soy.
     Me ha hablado.


Nota. Este texto lo encontré en un viejo cuaderno. Quizá el texto sea del 97. La última línea no me gusta tanto. No supe muy bien cómo clasificar el texto; sin embargo, lo etiqueté como minificción.

30 de julio de 2012

Panique loxodontique


     Une fois, je me promenais joyeusement dans le bois, en sautant comme un enfant. Soudain, devant moi, un élephant se balançait sur la toile d'une araignée... Tout effrayé, je me demandai: où sont les autres élephants?


Nota. Esta minificción la acabo de encontrar en mi tesis de licenciatura. La había escrito sin título; ahora le pongo uno.

4 de diciembre de 2011

Esplín


Despertó contento, contentísimo: soñaba que era un científico de renombre; que asistía a un congreso en Hungría; que tenía, con sus iguales, discusiones estimulantísimas: hablaban de cosas importantes, de cosas que impactarían la vida de grandes conjuntos de seres humanos... Poco a poco ese sentimiento ufano se desvaneció mientras miraba a través de la ventana desde su apartamentito del piso 12: el cielo era gris, la ventana estaba sucia, los árboles no tenían hojas, debía la renta, al día siguiente se levantaría a las cuatro de la mañana, llevaba años solo teniendo como único amor los movimientos mecánicos de una prostituta que nunca era la misma en cada acostón, el piso estaba sucio y lleno de pelusas, sus uñas de los pies llenas de hongos, sus manos estaban cansadas, su corazón estaba exhausto, su cuerpo se deterioraba, sus ojos estaban vidriosos... Un cañón que iba de la sala hasta su habitación le apuntaba a la cabeza: el esplín acerado penetró el cráneo: menos de media cabeza con un ojo izquierdo tristísimo y ensimismado miraba desde la ventana, los sesos en el muro se resbalan lentamente.

8 de septiembre de 2011

Realismo ingenuo


Hoy vi un nohipopótamo inlocalizado en mi cartera. Sabía como cualquier nomosca inaplastada por un nomatamoscas; tenía unos nodedos tan nolargos, que cualquier nopersona lo hubiera innotado.

22 de julio de 2011

Comentario silente


Si un comentario es “sin palabras”, me imagino que, puesto que “sin palabras” son palabras, “sin palabras” no se refiere al comentario sino al pensamiento de quien lo escribe.

26 de abril de 2011

La línea


Había un espacio vacío. Y una línea errante. Venía del infinito. Primero trazó el borde de un hombro plano que se hacía brazo que acababa en una mano bidactilar. La línea proseguía: dibujaba un sobaco que seguía en una raya, recta y horizontal: quizá la figura estaba tendida. La línea giraba: se conformaba una pierna con pie de paleta. En la ingle se creaba una estrella irregular. De ahí la línea subía y dibujaba el corazón, que era sólo un lazo cuyo remate horizontal se hacía cuello, hombro, brazo y una mano en forma de gota. La línea terminó la otra pierna, pero volvió sobre sus pasos: sobretrazaba el brazo. La línea continuó hasta constituir el borde capital, que se transfiguraba en ojo y luego en cabello maraña de dibujo infantil: un extremo venía de la mollera, el otro se hacía un ojo, una ceja y la nariz, que concluía en el filtrum y la boca, que se transmutaba en un garabato de fuego que se volvía habla y sol: un sol-lenguaje, un sol-aliento, un sol-vida.
     El hombre lineal, lleno de vida, se puso de pie con una mirada grandiosa.

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Enrique Ruiz Hernández

19 de marzo de 2011

Doppelgänger ad infinitum


Tarski estaba en la oficina de su casa detallando el esbozo de la demostración de la famosa paradoja que el día anterior había discutido con Banach cuando escuchó, desde la recámara, un quejido como los que suele hacer cuando se golpea el dedo chiquito del pie contra el borde de su cama de madera. Se puso de pie, a la vez que se le presentó una imagen vívida pero fugaz de que miraba su cama y su mano sobre ella. Quedó muy confundido por un instante, así que, por un rato, permaneció quieto, con la mirada fija al piso, hasta que, con pasos sigilosos, continuó su camino hacia su cuarto. Otra vez, vino a su mente una imagen vívida y fugaz, pero en esta ocasión podía ver sus propias manos sacarle los zapatos. Luego otra: veía sus pies y sus manos que los masajeaban, del mismo modo que lo hace cada vez que se saca los zapatos, pero ahora también se le presentaba la sensación de sentir sus dedos de los pies entre sus manos. A pesar de la confusión, siguió su camino, con la mano derecha recargada sobre la pared del pasillo, quizá para no caer. Llegó a la habitación: con un rostro atónito miraba a un Tarski sin sombrero que reposaba en la cama. Asimismo miraba el otro Tarski a un Tarski boquiabierto, trajeado y con sombrero. A la imagen del Tarski en la cama se superpuso una imagen del Tarski ensombrerado en la mente del primero; luego una del Tarski en la cama, luego una de él de pie, en la cama, de pie, en la cama, de pie, en la cama, de pie, y así sucesivamente ad infinitum.
     Tarski, acomopañado por Tarski (el otro), residió, hasta la muerte, en un hospital psiquiátrico de Polonia, inmóvil, sin habla y con la mirada perdida. En la última visita que le hizo Stefan Banach, este le repitió las palabras de Platón: “El propio Dios geometriza”.


Licencia Creative Commons
Enrique Ruiz Hernández

28 de febrero de 2011

Hombres de antaño



Su heroísmo y pundonor los llevó a morir en combate. Una mujer vieja que presenciaba esta lucha encarnizada exclamó, luego de verlos morir, agachada y con un pañuelo en la cara: “Ya no hay hombres como estos, chingá”.1


1Foto de Elena Marini Silvestri.

18 de febrero de 2011

Síndrome de Cotard, o zombitud


Le dije al hechicero, con rostro ceñudo, estoy seguro, que no entendía mi situación: incluso muerto sentía hambre.



© Enrique Ruiz Hernández

El árbol de Troya solipsista


Las hojas de un árbol cuyo tronco está poblado por homúnculos escépticos, y por lo tanto, solipsistas, susurran que están en tu colonia.


© Enrique Ruiz Hernández

Inconcepción médica


Hoy, cuando el médico me revisó la garganta con un abatelenguas, me dijo que tenía unas amígdalas incovenientes y absurdas.


© Enrique Ruiz Hernández

Risa por esperanza insatisfecha


Cuando me dijiste en el teléfono el nombre de tu perro, me eché a reír: evidentemente tu perro no tiene alas.



© Enrique Ruiz Hernández