6 de marzo de 2011

Sobre la publicidad del lenguaje, argumento contra el solipsismo (o no tiene sentido ser solipsista VIII)


Con respecto a las entradas anteriores, en particular la última, la Esponjita dijo: “Lo que hay que probar primero es la publicidad del lenguaje... y segundo, que el público no sea simplemente una proyección mental”. Sin embargo, yo creo que basta con mostrar que las nociones de mental y físico son públicas (o que requieren de un contexto social) para mostrar la imposibilidad de la proyección mental.

O1. Algo que caracteriza a lo físico (o lo que uno percibe) es que, como experiencia, de haber alguien más, no es susceptible de guardarse para uno (para sí). De no haber otras mentes, no podría saber que aquello que veo, oigo, huelo, toco y pruebo es susceptible de ser presenciado por alguien más. He aquí la diferencia entre lo físico y mental.

P1. Uno (yo) no podría saber que lo mental es susceptible de ser guardado para uno (para mí mismo) y que lo físico (o perceptual) es susceptible de ser presenciado por otro, si no hubiera otros (otras mentes). Los conceptos mental y físico sólo son posibles en un contexto social, así que dichos conceptos son públicos.

P2. Por supuesto que ser susceptible de ser presenciado por otros no es una condición suficiente para que un suceso u objeto sea físico (pero sí necesaria): podría ser un sueño o una alucinación. Para que un suceso u objeto sea físico, también es una condición necesaria que este esté en una red de permanencia y continuidad.

D1. Una red de permanencia y continuidad es un conjunto de sucesos y objetos donde hay sucesos y objetos permanentes y donde el cambio ocurre de manera continua en el tiempo y el espacio en los sucesos y objetos permanentes y no permanentes. Aquí, ‘permanente’ no significa ‘absolutamente permanente’ sino ‘relativamente permanente’. Quizá una mejor palabra sea ‘estable’, en lugar de ‘permanente’.

D1′. Una red (o vecindad) de estabilidad y continuidad es un conjunto de sucesos y objetos donde hay sucesos y objetos estables y donde el cambio ocurre de manera continua en el tiempo y el espacio en los sucesos y objetos estables e inestables.

D2. Se dice que un suceso u objeto es físico si y sólo si está en una red de permanencia y continuidad, es susceptible de ser presenciado por alguien permanente (o estable) y cambia de manera continua en el tiempo y el espacio.

D3. Se dice que un suceso u objeto es mental si y sólo si no es permanente o no cambia de manera continua en el tiempo y el espacio, y es susceptible de ser guardado para uno.

N1. Abreviemos ‘ser susceptible de ser presenciado por otros’ por SPO y ‘ser susceptible de ser guardado para uno’ por SGU. ¿SPO ↔ no SGU?

O2. El público con el que se dan las nociones de físico y mental en nuestro mundo es permanente y está en una red de permanencia y continuidad. Decidimos que la verdadera realidad es aquella en que hay permanencia y continuidad, que no es lo que soñamos.

P3. Si el público con el que se dan las nociones de físico y mental fuera una proyección mental de una sola persona (de mí, por ejemplo), entonces dicho público, que es permanente y está en una red de permanencia y continuidad, tendría que ser mental, pero entonces tendría que o ser no permanente o no cambiar de manera continua en el tiempo y el espacio, y ser susceptible de ser guardado para la sola persona que lo proyecta, (para mí, por ejemplo), lo cual es una contradicción. Si el público con el que se dan las nociones de físico y mental fuera una proyección mental de varias mentes, entonces dicho público, que es permanente y está en una red de permanencia y continuidad, no podría ser susceptible de ser guardado para una única mente de las varias que la proyectan, lo cual significaría que dicha proyección no es mental, lo cual es una contradicción ya que supusimos que la proyección era mental.

P4. Otros conceptos son necesariamente públicos. La palabra ‘yo’ se usa para hacer referencia, en una afirmación emitida, puesta en el ámbito público (de varias mentes), al sujeto quien emite dicha afirmación. Para el concepto de yo mental se necesita de otros para la nociones de mental y de yo.

P5. El lenguaje es público. Una palabra tiene dos partes: una parte mental y una física: el concepto y un suceso físico producido por el cuerpo, lo que coloca la palabra en el mundo externo (físico), público y compartido. Un sonido sería normalmente (o un gesto en el caso de los sordomudos, o cualquier otro acto perceptual generado por el cuerpo, un suceso del ámbito público). ¿Por qué dotar a una palabra de una parte física si no ha de ser para comunicar, para colocarla en el ámbito público?

O3. Hagamos un poco de ficción especulativa. ¿Podrían darse los conceptos de físico y mental con un público inestable o uno que cambiara de manera discontinua en el tiempo y el espacio? Si todo fuera inestable y cambiara discontinuamente, aún podríamos dintinguir entre sucesos susceptibles de ser guardados para uno y susceptibles de ser presenciados por otros. Sería como vivir en un sueño permanentemente. No distinguiríamos nuestros sueños de nuestras vigilias. No tendríamos el concepto de sueño o vigilia. Así que una posible noción de mental y de físico sería susceptible de ser guardado para sí y susceptible de ser presenciado por otros, respectivamente. En este mundo ficticio, el solipsismo sería imposible, pues no cabría la duda de que lo que se esté viviendo como real sea sólo sueño, ya que en este mundo ficticio sería imposible tener tal concepto. El argumento solipsista da la impresión de que no hay una distinguibilidad entre el sueño y la vigilia, al igual que en este mundo ficticio, pero en él es imposible el solipsismo: si acaso todo fuera una proyección mental en este mundo, puesto que no hay diferencia entre sueño y vigilia, es decir, puesto que el único criterio sería la SGUidad y la SPOidad, entonces, como cada miembro del público de este mundo con el que se da la noción de mental y físico es presenciado por los demás y por sí mismo, dicha proyección mental no sería tal. Así que ni en nuestro mundo ni en uno puramente onírico, el solipsismo es una postura con sentido.

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Enrique Ruiz Hernández

5 comentarios:

Enrique Ángel González Cuevas dijo...

Querido, Quique:
Creo que tu pensamiento peca de formalismo y eso te lleva a cometer algunos errores (haces más caso de tu pensamiento que de la experiencia).
1. Dices que “Uno (yo) no podría saber que lo mental es susceptible de ser guardado para uno (para mí mismo) y que lo físico (o perceptual) es susceptible de ser presenciado por otro, si no hubiera otros (otras mentes).” Pero, ¿cómo tenemos noticia de otras mentes? Pues por su interacción con la nuestra. El problema es que dicha interacción entra de lleno y enterita en las percepciones que la existencia de esas otras mentes (no la mía) pretende validar como experiencia física.
De manera que la existencia de otras mentes no puede servir de criterio al ser parte de lo juzgado.
2. Respecto a la red de continuidad y permanencia, francamente me dejas con la boca abierta.
La esencia de la experiencia onírica está en que nos hace aceptar como normales las más confusas y caoticas sucesiones e interacciones de hechos: puedo estar en mi casa, salir al patio y estar en Cuba, o charlar con un amigo que de pronto es mi abuelo e inmediatamente después una celebridad. En los sueños, aceptamos esto como si fuera el orden natural de nuestra experiencia. De hecho surgen recuerdos de hechos parecidos e inmediatamente conocemos la “explicación” de muchos de ellos aun cuando despiertos esa explicación no tenga sentido. Algo muy parecido ocurre con el alcohol y la droga en cuanto olvidamos que estamos bajo esos estados. Luego comentamos la razón de este fenómeno que es de ontología de la buena.
La violencia o ruptura de una red de continuidad y permanencia sólo puede ser juzgada cuando es restablecida; no en la ruptura misma, así que solo sabemos que el sueño no corresponde a esa red (aunque sí lo hace a una red interna exclusivamente onírica) cuando despertamos o tenemos un sueño lucido (descubrimos que estamos soñando y restablecemos la red de continuidad y permanencia de la vigilia). Pero, al final ambas redes son relativas.
3 Tu conclusión es correcta, pero parcial. El solipsismo es insostenible, pero la radicalidad de la postura escéptica está en que nos muestra que la postura contraria al solipsismo es igualmente insostenible.
Saludos.

quique ruiz dijo...

Desde hace tiempo ya he estado pensando en hacer otro argumento, pues este argumento (el mío) peca de fenomenista (no creo que de formalista: el formalismo es independiente de cualquier postura ontológica). Tus observaciones son también fenomenistas. Pienso que un buen argumento no puede ser de esta naturaleza.

Gracias por tus observaciones: ¡por fin alguien con formación filosófica comenta esta entrada!

quique ruiz dijo...

Es decir, mi argumento tiene un error fundamental (los que señalas se deben a ese error fundamental que ahora voy a señalar): la definición de que algo sea físico no puede partir de la percepción.

Enrique Ángel González Cuevas dijo...

Cierto. No podemos construir una definición de lo físico a partir de la percepción. Ahora, si lo piensas un poco más, veras que la percepción es el único terreno en donde la idea de lo físico tiene algún sentido. Por lo que no hemos hecho sino darle la razón al escéptico: no podemos saber si lo físico existe o no, es decir, si es independiente de nuestra mente.
Pd. no sé cómo hablar del mundo sin ser fenomenista. Es decir, cualquier discurso que aspire a ser conocimiento debe versar y tener como base a los fenómenos.
Esto es divertido.

quique ruiz dijo...

Yo creo que sí se puede dar una definición de lo físico que no parta de la percepción; de hecho, la física está llena de definiciones de ese tipo. Aquello que percibimos como sonido es la interpretación que hace nuestra mente de ondas longitudinales de compresión que ocurren en algún material; es decir, ondas sonoras y sonido son dos cosas distintas, o el color y la longitud de onda de una onda electromagnético entre 380 y 780 nm son cosas distintas. Al definirlo así, queda claro que podría ocurrir que alucinemos: que oigamos algo sin que haya compresiones del aire, por ejemplo. Sólo hay que pensarle un poco más para sacar la definición. Una definición de existencia también tendría que ser (si no es un término primitivo de nuestro sistema) de otra naturaleza: materialista diría. en Sobre la publicidad del lenguaje, argumento contra el solipsismo (o no tiene sentido ser solipsista VIII)